Desde hace días se habla de la desbandada de priistas que se sumarán a otros partidos políticos de cara al 2024.
El primero en saltar del barco llamado PRI, fue Alberto Jiménez Merino, quien hay que decirlo, lo hizo a medias.
Y digo lo anterior, porque si realmente quisiera dejar al PRI, presentaría su renuncia en papel escrito y con firma de por medio, lo cual todavía no sucede.
¿Pero por qué se va Jiménez Merino del PRI?
Jiménez Merino es como Judas Iscariote, quien en la biblia vendió su traición a Jesús por 30 monedas de plata.
En el caso del todavía priista, vendió su amor a Morena a cambio de una diputación federal y por la vía plurinominal.
¿Será cierto? Solo Alberto Jiménez Merino sabe los verdaderos motivos de su traición.
Personalmente, se me hace raro que Morena ofrezca dichas posiciones, pero también hay que decirlo, no suena descabellado el tema anterior.
Entre que son peras o son manzanas, Morena tiene que entender algo, Jiménez Merino ya no tiene capital político en Puebla.
No lo digo yo, lo dicen las elecciones de 2019 y 2021, cuando compitió, primero, por el gobierno del estado y luego por la diputación federal, perdiendo en ambos casos de manera muy estrepitosa.
Hasta aquí mi reporte.
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LA FRASE
“Con ciertas personas vale más ser traicionado que desconfiar”.
Arthur Schopenhauer




