Optimizar la experiencia en el tratamiento cotidiano contra el VIH coloca al paciente más cerca de integrar una fórmula para la que esta enfermedad, actualmente cronificada en el tiempo, pueda ascender otro escalón. Es a través de la fórmula i=i (indetectable=intransmisible) que significa que el paciente con VIH, a partir de ser accesible y constante con su terapéutica de todos los días, se pueda transformar en una persona con carga viral indetectable; que luego convertirá en intransmisible. Dejará de contagiar. Aún queda en profundo estudio la evolución de las remisiones y la extinción de los reservorios del virus.
Para ayudar a que todo esto ocurra se necesita asegurar el acceso y simplificar los llamados “cócteles” de drogas antirretrovirales que en algunos casos hoy superan los 10 comprimidos diarios. Aquí precisamente anida la trascendencia de este lanzamiento de Laboratorios Richmond al que tuvo acceso Infobae: ofrecer una alternativa terapéutica completa para el VIH/Sida a través de un único comprimido por día, que además permitirá mejorar la adherencia en el tiempo, es decir, que el paciente “haga bien y completos los deberes” frente a su tratamiento: que al sentirse mejor no lo deje, que siga estrictamente las indicaciones médicas, que se controle periódicamente y que atienda cualquier comorbilidad, entre otras recomendaciones.
El lanzamiento se inicia hoy en la Argentina, y tendrá un alcance regional en etapas, a medida que las reguladoras sanitarias de cada país otorguen las aprobaciones correspondientes. En diálogo exclusivo con Infobae, Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorios Richmond explicó: “Empezamos por Argentina. Vamos a llegar a Chile, Paraguay y Perú en un futuro cercano. Y luego iremos creciendo hacia otros países de la región”.
Figueiras también destacó el valor agregado de la ciencia argentina para este medicamento realmente innovador: “Es un nuevo producto desarrollado por nuestros equipos de trabajo en el país, con estudios clínicos también hechos en el país, y que se elabora en nuestra planta de Pilar. Beneficiará a muchas personas y es un paso más en el acceso al tratamiento de calidad para el VIH”.
La 24º Conferencia Internacional sobre el SIDA, que se desarrolló en Montreal, Canadá, y finalizó anteayer, ayudó a instalar en el debate público qué necesitan aún los enfermos de VIH y cuáles son las zonas vulnerables de la enfermedad que todavía cuesta visibilizar. Si bien en esta cumbre mundial de expertos sobre la patología se presentaron casos de pacientes que lograron controlar la enfermedad, son pacientes que aún mantienen reservorios del virus en el organismo, lo que marca que hay esperanza pero queda un camino pendiente hacia la cura del VIH/Sida.
—¿Cuán cerca estamos de la cura del VIH/Sida ?
—Elvira Zini: Es una pregunta delicada. Sin embargo, dado que hay pacientes que han tenido remisión, se está estudiando estos casos en profundidad para encontrar una terapéutica que permita eliminar al virus de los reservorios y ahí sí lograr erradicarlo. Por el momento, se focaliza en terapias que mejoren la adherencia, cómo tratamientos de un solo comprimido diario, o tratamientos que puedan administrarse cada varios meses y de maneras innovadoras. Ese es el avance más palpable que estamos viendo en el tratamiento de esta enfermedad crónica.
—¿Cuál es el panorama respecto a la cronicidad que logró hoy la enfermedad y el escaso avance de las vacunas?
—Elvira Zini: Hoy el foco está puesto en ofrecer tratamientos que optimicen la adherencia, sabiendo que el VIH es una patología crónica, que la esperanza de vida (en aquellos que no tienen comorbilidades) es similar a la de las personas que no conviven con el virus y que justamente con la cronicidad aparecen otras patologías cómo la hipertensión, dislipemias, entre otras, que no se deben descuidar.
Por eso, actualmente estamos en una situación muy diferente a la de cuando iniciamos el desarrollo de medicamentos para el VIH dónde recién aparecían los primeros cócteles. Se avanzó mucho y todavía queda un camino por recorrer.
Laboratorios Richmond es una empresa farmacéutica argentina con presencia en la región y cuenta con una larga trayectoria en medicamentos para el tratamiento del VIH: desde 1996 se lanzaron 25 productos, de los cuales 18 fueron el primer genérico en el país y 5 dosis fijas, únicas y combinadas (FDCs) propias.
El primer hito del laboratorio argentino se alcanzó 1997, cuando elaboró el primer genérico de Didanosina y un año después de Zidovudina, la famosa AZT. En 1999 también desarrolló el primer genérico de Indinavir. En aquellos años la industria farmacéutica ya comenzaba a desarrollar combinaciones y así fue que en el 2000 Richmond fue el primer laboratorio en presentar un genérico que combinaba Lamivudina y Zidovudina. En 2017, Richmond lanzó el primer genérico de la combinación de Efavirenz, Emtricitabina y Tenofovir DF, un tratamiento completo muy reconocido, con una composición innovadora.
“Este es el camino que nos propusimos hace muchos años, cuando al comienzo de la epidemia de VIH desarrollamos el primer genérico de un inhibidor de la proteasa en el mundo. Hemos desarrollado otros tantos productos que salvaron vidas en distintas patologías, sin olvidarnos de la producción de vacunas en la pandemia y haber sido parte de la mayor campaña de vacunación de la historia”, concluyó Figueiras a Infobae.
INFORMACIÓN: INFOBAE




