La ciencia da pelea. Y el coronavirus también. Las subvariantes BA.4 y BA.5 de Ómicron parecen escapar de las respuestas de anticuerpos entre las personas que tenían una infección previa de COVID-19 y aquellas que fueron vacunadas y reforzadas por completo. Así lo revela nuevos datos de investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess, de la Escuela de Medicina de Harvard.
Los virus están en constante cambio y evolución. Y el coronavirus SARS-CoV-2 no es la excepción. A la última variante de preocupación conocida como Ómicron descubierta en Sudáfrica a fines de noviembre del año pasado y que desplazó a la más mortal Delta, le sucedieron nuevas subvariantes como BA.2 que es hasta un 30% más contagiosa. Ahora, dos subvariantes, llamadas BA.4 y BA.5 se están propagando rápidamente también en el país del continente africano lo que provoca que los casos de COVID-19 aumenten nuevamente.
Es por esto que los fabricantes de vacunas ya están trabajando en inyecciones que podrían provocar una respuesta inmunitaria más fuerte contra las variantes.
Los niveles de anticuerpos neutralizantes que provocan una infección o vacunas previas son varias veces más bajos contra las subvariantes BA.4 y BA.5 en comparación con el coronavirus original, según la nueva investigación publicada en el New England Journal of Medicine el miércoles.
Agregó que los datos que manejan sugieren que estas nuevas subvariantes de Omicron probablemente podrán provocar aumentos repentinos de infecciones en poblaciones con altos niveles de inmunidad a la vacuna, así como inmunidad natural BA1 y BA2. “Sin embargo, es probable que la inmunidad de la vacuna aún brinde una protección sustancial contra enfermedades graves con BA4 y BA5″, dijo el especialista.
Recientemente descubrieron que los virus BA.4 y BA.5 tenían más probabilidades de escapar de los anticuerpos de la sangre de adultos completamente vacunados y reforzados en comparación con otras subvariantes de Omicron, lo que aumenta el riesgo de infecciones por covid-19 innovadoras en la vacuna.
Al nombrar una variante, el comité de Pango utiliza un sistema jerárquico que indica la historia evolutiva de la variante y cuándo se detectó en relación con otras. Las letras iniciales del nombre reflejan el momento en que Pango dio una etiqueta al linaje, siguiendo una secuencia de la A a la Z, luego de la AA a la AZ, de la BA a la BZ, y así sucesivamente.
Separados por un punto, los números siguientes indican el orden de las ramas de ese linaje. Por ejemplo, BA.1, BA.2, BA.3, BA.4 y BA.5 son las cinco primeras ramas que descienden de un ancestro original de Ómicron. Y BA.2.12.1 es el duodécimo linaje que se ramifica a partir de BA.2, y la primera rama con nombre en esa duodécima mata. Todas las subvariantes son variantes, pero los investigadores utilizan el primer término cuando quieren dar a entender que los linajes pertenecen a una agrupación mayor, como Ómicron.
Si una variante evade el sistema inmunitario de forma mucho más eficaz que otras en circulación, provoca una enfermedad más grave o es mucho más transmisible, la OMS podría determinar que es una “variante de preocupación” y cambiar su nombre por una letra griega. Por ejemplo, las múltiples mutaciones preocupantes de una variante etiquetada como B.1.1.529 el año pasado, junto con su rápido aumento, hicieron que la OMS cambiara su nombre a Ómicron en noviembre de 2021. Mientras que los nombres técnicos de Pango están pensados para ayudar a los investigadores a seguir la evolución del coronavirus, el sistema de la OMS da prioridad a la facilidad de comunicación con el público.
Las subvariantes BA.4 y BA.5 son 4,2 veces más resistentes y, por lo tanto, a nivel teórico es más probable que provoque infecciones en personas que ya tuvieron la infección o que están vacunadas que conforman la mayoría de la población, advirtió Debat. “Esta gran capacidad de evasión de esos sublinajes sugieren que es probable que impulsen más infecciones en los próximos meses. Predecir hoy si BA.4/5 o BA.2.12.1 serán dominantes en nuestra región va más allá de las propiedades biológicas de los sublinajes. La realidad a nivel poblacional es mucho más compleja que los ensayos de neutralización in vitro. También si bien es entendible que estemos atentos a Ómicron y sus sublinajes que representan casi la totalidad de las muestras relevadas a nivel global, debemos tener en cuenta que las variantes de preocupación que llegaron a ser globalmente dominantes del coronavirus, como Alpha, Delta y Ómicron, surgieron de forma estocástica e independiente”, afirmó el científico.
INFORMACIÓN: INFOBAE




