Un amplio estudio publicado en la revista The Lancet concluyó que las personas jóvenes, de entre 15 y 39 años, tienen mayores riesgos para su salud si beben alcohol que los mayores de 40 que no presenten condiciones de salud subyacentes, quienes podrían tener algunos beneficios en un consumo moderado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los expertos coinciden en que no existe un nivel de consumo saludable: no tomar alcohol es la mejor forma de evitar futuros problemas de salud.
Ahora, una nueva investigación, que fue publicada ayer, es la primera en informar sobre el riesgo de alcohol de acuerdo con la región geográfica, la edad, el sexo y año de cada informe analizado, y fue llevado a cabo por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.
El trabajo analizó 30 años de datos de personas de 15 a 95 años de edad de 204 países y territorios recopilados por el Estudio de Carga Global de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo del Instituto, que rastrea la muerte prematura y la discapacidad de más de 300 enfermedades.
Los científicos sugirieron que las recomendaciones globales de consumo de alcohol deben basarse en la edad y la ubicación, con las pautas más estrictas dirigidas a los hombres de entre 15 y 39 años, que corren el mayor riesgo de consumo nocivo de alcohol en todo el mundo.
Para este grupo de edad, beber alcohol no brinda ningún beneficio para la salud y, por el contrario, representa muchos riesgos, ya que el 60% de las lesiones relacionadas con la bebida ocurren entre personas de este grupo de edad, incluidos accidentes automovilísticos, suicidios y homicidios.
La investigación también indicó que los adultos de 40 años o más sin condiciones de salud subyacentes pueden ver algunos beneficios del consumo de alcohol en cantidades pequeñas, calculadas entre una y dos bebidas estándar por día, incluido un riesgo reducido de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y diabetes.
”Nuestro mensaje es simple: los jóvenes no deben beber, pero las personas mayores pueden beneficiarse de beber pequeñas cantidades. Si bien puede no ser realista pensar que los adultos jóvenes se abstendrán de beber, creemos que es importante comunicar la evidencia más reciente para que todos puedan tomar decisiones informadas sobre su salud”, dijo la autora principal, doctora Emmanuela Gakidou, profesora de Ciencias de la Métrica de la Salud en el IHME de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.
Las mujeres son especialmente sensibles a los efectos del alcohol, según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAA). Los estudios muestran que las mujeres que beben una copa al día aumentan su riesgo de cáncer de mama entre un 5% y un 9% en comparación con las que se abstienen.
Por otra parte, para los mayores de 65 años, cualquier aumento en el consumo de alcohol es preocupante porque muchos “usan medicamentos que pueden interactuar con el alcohol, tienen problemas de salud que pueden empeorar” si beben. Además, consumir bebidas alcohólicas los puede volver “más susceptibles a caídas y otras lesiones accidentales”, dijo la NIAA.
Finalmente, Gakidou explicó que, respecto del anterior informe del IHME, publicado en 2016, “lo que hemos hecho en este nuevo estudio es un análisis más detallado y matizado de 21 regiones diferentes del mundo”.
“Lo que hemos podido hacer ahora es desglosarlo: ¿Para quién es dañino el alcohol? ¿Para quién es beneficioso el alcohol? Es por eso que el mensaje parece diferente, pero en realidad es consistente con lo que dijimos antes. Si me preguntas, ‘¿El mensaje será diferente en 10 años?’ Tal vez. Es probable que surjan nuevas evidencias” y “eso puede cambiar nuestro pensamiento”, agregó.
INFORMACIÓN: SDPNOTICIAS




