Puede que el Mundial haya terminado, pero el escándalo de corrupción de la FIFA parece no tener fin.
Casi ocho años después de que una serie de redadas llevadas a cabo antes del amanecer sacaran a la luz la corrupción en las altas esferas del fútbol internacional, y más de cinco años después de la conclusión del primer juicio en el marco de la amplia investigación del Departamento de Justicia sobre los sobornos en este deporte, está previsto que el martes comience un segundo juicio en un tribunal federal de Brooklyn.
Una vez más, los acusados están implicados en complejas tramas para pagar millones de dólares a cambio de los derechos de los partidos. Una vez más, se espera que los fiscales se centren en los mismos torneos y recurran a muchos de los mismos testigos. Expondrán sus argumentos ante el mismo juez en la misma sala y, esperan, añadirán tres condenas más al ya impresionante balance del caso: hasta la fecha, el gobierno ha logrado 29 condenas.
Pero después de años de centrarse en funcionarios del fútbol y burócratas del deporte, el nuevo juicio tiene el potencial de dar un giro dramático: revelaciones sobre la implicación de uno de los socios mediáticos más importantes de la FIFA, Fox Corporation, en un plan secreto para pagar millones de dólares en sobornos con el fin de mejorar su posición en el fútbol internacional y arrebatar a una cadena rival el mayor premio de retransmisión del deporte, los derechos de la propia Copa del Mundo.
La propia Fox no está siendo juzgada. Pero el hecho de que dos de sus antiguos ejecutivos hayan sido acusados de orquestar sobornos, ocultar pagos y traficar con información privilegiada podría dañar la reputación del gigante de los medios de comunicación, valorado en 17.000 millones de dólares. También podría insuflar nueva relevancia a una investigación de corrupción que en su día captó la atención mundial pero que hace tiempo se desvaneció de las noticias.
Desde la conclusión del último juicio, la FIFA, el organismo rector del fútbol con sede en Zúrich, ha logrado organizar dos Mundiales -en Rusia en 2018 y en Qatar el año pasado- y obtener ingresos récord, todo ello mientras se presenta a sí misma como víctima de su propia corrupción. Ha sido una estrategia exitosa: el verano pasado, el Departamento de Justicia devolvió 92 millones de dólares del dinero que había recuperado en el caso a la FIFA y sus federaciones, parte de un plan para otorgar a los organismos de fútbol más de 200 millones de dólares en restitución en general.
Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, ha afirmado en repetidas ocasiones que la organización que dirige está libre de corrupción. Pero el caso, al menos en opinión del Departamento de Justicia, dista mucho de estar cerrado.
En el juicio que comienza esta semana, Hernán López, ex director ejecutivo de Fox International Channels, y Carlos Martínez, que fue presidente de las operaciones latinoamericanas de la filial, se enfrentan a cargos de fraude electrónico y blanqueo de dinero. Los fiscales les acusan de llevar a cabo una trama de pago de sobornos para “favorecer los intereses de Fox” y ayudar a la empresa a asegurarse los derechos de retransmisión televisiva tanto de la popular Copa Libertadores, el campeonato sudamericano de clubes, como de la Copa del Mundo. De ser declarados culpables, López y Martínez se enfrentan a penas de hasta 20 años de prisión.
Tanto su destino como el de Martínez pueden depender en gran medida del nuevo testimonio de Burzaco, que se espera que sea una vez más el principal testigo del gobierno y, potencialmente, la fuente de cualquier revelación importante.
INFORMACIÓN:. INFOBAE

