Entre olor a flores, incienso, rezos y una profunda fe, se vivió la Procesión de Viernes Santo, misma que recorrió las calles del Centro Histórico de Puebla con más de 120 mil fieles.
Como cada año miles de poblanos se concentraron el primer cuadro de la ciudad para ver pasar a las imágenes más milagrosas de Puebla y acompañar a Jesús en su camino hacia el Calvario.
Desde muy temprano ciudadanos se congregaron en los alrededores de los templos para arreglar a las imágenes, con las que procesionaron hasta llegar al atrio de La Catedral de Puebla.
La primera en arribar fue la imagen de Jesús de la Misericordia del Templo de la Compañía de Jesús, que se acompañó por su cofradía de reciente creación.
Posteriormente arribó la Virgen de los Dolores de la Parroquia del Carmen, acompañada con recuadros de las siete penas que sufrió María al ser madre de Jesucristo desde antes de su nacimiento hasta verlo clavado en la cruz y seguida de ella, Jesús de las Tres Caídas del templo del Santo Ángel Custodio desde el barrio de Analco.
Seguidas de estas, la imagen sevillana de la Virgen de la Soledad, proveniente del Sagrario Metropolitano, la cual es porteada únicamente por mujeres.
Entre vitoreos y aplausos llegó la imagen del Santo Niño Doctor de los Enfermos quién llegó desde el municipio de Tepeaca; vestido en rojo la imagen del pequeño infante fue la más aclamada por los feligreses quienes con lágrimas en los ojos pedían algún favor en especial sin decir nada.
Finalmente arribaron el Señor de las Maravillas del Templo de Santa Mónica, considerada la imagen más milagrosa de Puebla y la que los feligreses congrega en mayor proporción, acompañada por su cofradía de encapuchados que visten de negro como penitencia y dónde a diferencia de otros años que iba acompañada de un contingente de matracas en forma de cruz, este año se contó con una banda música, que entonaba notas penitenciales propias de los festejos católicos.
Así también arribó, la imagen de Jesús Nazareno de la parroquia de San José, mismo que estreno una “anda” donde es colocada y que está hecha de aluminio para ser más ligera y que representa en imágenes en relieve las 14 estaciones del viacrucis más la resurrección de Jesucristo; aun así tiene un peso de más de 900 kilos.
Una vez que el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa dio su mensaje inicio el recorrido donde las siete imágenes fueron recibidas entre alfombras de flores, pétalos, confeti y lágrimas de los miles que a pesar del calor, buscaban el mejor lugar para poder agradecer o pedir un milagro.

