El PAN está abriendo un frente innecesario rumbo a las elecciones de 2024 y la única que deberá cargar con esa responsabilidad, es su dirigente Augusta Díaz de Rivera.
Pareciera que se pasa por el arco del triunfo los acuerdos, los votos y los pactos con el PRI y el pírrico PRD.
En los pasillos del PAN se canta a todo pulmón que la fórmula ganadora para el gobierno de Puebla y alcaldía de la ciudad es Eduardo Rivera Pérez, además de Mario Ristra Piña.
En algo tiene razón la famosa Titi, ellos son los mejores posicionados para el 2024, pero todavía no es tiempo de gritarlo a los cuatro vientos porque parece que minimizan las alianzas y ella no debe olvidar que sin estas, difícilmente ganarán.
Lo anterior, hay que decirlo, ya provocó el enojo del dirigente estatal del PRI, Néstor Camarillo Medina, de quien afirman, pronto dará un manotazo y revelará para mayo un secreto.
La verdad este reportero ya sabe el secreto, pero por respeto al involucrado, habremos de respetar esa voluntad hasta que llegue el mes de mayo.
Y quien anda en campaña adelantada, también hay que mencionarlo, es el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez.
Sabe de su posicionamiento que por eso placea en Puebla a figuras nacionales, como el comentarista deportivo José Ramón Fernández.
Sabe de su capacidad.
Sabe que nadie del PAN lo puede alcanzar.
Y efectivamente, es el mejor gallo para el 2024, pero el exceso de confianza también se convertiría en su peor derrota.
Rivera Pérez está más puesto para ser candidato, pero no debe descuidar los errores que siguen enmarcando a su administración, principalmente la inseguridad, la cual se convirtió en su talón de Aquiles.
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LA FRASE
“No desgasta el poder; lo que desgasta es no tenerlo”.
Giulio Andreotti,


