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VIDEO: Engrillados, una tradición que con dolor y agradecimiento no morirá en Atlixco

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El olor alcohol puro inunda el galerón, Guadalupe comienza a quitarse los zapatos y calcetines, a la par Benito hace lo mismo. Los brazos y piernas de ambos se comienzan a sentir calientes y adormecidos, sus rostros son cubiertos por una manta morada que impide ver aquello que causará dolor.

De momento, de una charola se comienzan a tomar las espinas que a vuelo son incrustadas en la piel de sus extremidades. Con ayuda de sus compañeros y familiares, ellos van soportando el dolor que causan las espinitas atoradas en su vello.

Minutos después, una corona de espinas es colocada sobre la cabeza de cada uno: es la penitencia de ser engrillados de Atlixco, Puebla.

La Semana Santa es una temporada de reflexión para la fe católica, donde se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Pero en muchos lugares del estado de Puebla se llevan a cabo tradiciones con un sello especial.

Tal es el caso de los engrillados del municipio de Atlixco, quienes preservan una tradición de más de 70 años. El Santuario de Santa María de Guadalupe, en la colonia Álvaro Obregón, retomó esta tradición hace cinco años, ahora con la participación no solo de hombres, sino también de mujeres feligreses.

Luis Abraham Moranchel, coordinador de engrillados platicó con FARO DIGITAL como se vive esta tradición. Este 2023 participarán 15 hombres y tres mujeres que saldrán a peregrinar por tres kilómetros de calles forradas con tapetes de aserrín.

Los engrillados salen descalzos, con espinas en brazos y piernas, cargando largas y pesadas cadenas en su torso y tobillos, con el rostro cubierto y con una corona de espinas. Esto para vivir la penitencia que vivió Cristo, en particular su identidad no es conocida debido a que en ocasiones la gente los señala porque piensan que salen por delincuentes, cuando solo cumplen una manda o agradecimiento.

La preparación inicia desde el Miércoles de Ceniza y se lleva a cabo toda la Cuaresma, se pide que gocen de buena salud, que se confiesen, acudan a misa, eviten vicios y salgan mínimo a caminar. La edad mínima para participar es de 16 años, bajo la responsabilidad de los padres, pero en mayoría se solicitan mayores de 18 años.

Las mujeres fueron incluidas desde hace un año a esta actividad, que antes solo era vista para hombres. El Viernes Santo salen de la capilla a las 9 de la mañana para culminar su recorrido alrededor de la 1 de la tarde.

Los turistas son muy atraídos, pues se sorprenden e impresionan de las espinas y el peso de las cadenas que particularizan esta procesión.

ESPINAS, PARTE FUNDAMENTAL DE LOS ENGRILLADOS

Las espinas que se colocan en brazos y piernas son extraídas de barrancas de los pueblos a orillas del volcán Popocatépetl. En área seca se tienen que recolectar espinas desde 5 hasta 15 centímetros.

Aproximadamente, se tienen que recolectar dos botes de 20 litros cada uno de espinas para las 18 personas participantes de engrillados.

GUADALUPE Y BENITO, DOS ENGRILLADOS QUE AGRADECEN A DIOS ESTE 2023

Guadalupe compartió su experiencia como engrillada para FARO DIGITAL, ella está cumpliendo una manda este 2023, pues su sobrina de seis meses nació con complicaciones salud y prometió a Dios que si salía bien ella saldría en procesión.

Lamentablemente, su sobrina falleció hace unos días, pero ella dio su palabra y cumplirá. Señaló que no le gustaría que se perdiera la tradición, pues el dolor que se siente vale la pena y es un sacrificio bonito que la hace sentir tranquila.

“No me gustaría que se perdiera, este año fue de mi agrado y me gustaría que tomáramos conciencia de todas nuestras tradiciones. Es un sacrificio muy bonito que se hace, me siento tranquila, me siento bien y es la única sensación”.

Asimismo, refirió que contar con el apoyo de su familia le alegra, pues la acompaña su hijo y su esposo en una actividad considerada para hombres, pero que piensa ella es igual para todos.

“Mi familia no quería, según es para hombres, pero creo que somos iguales y me da alegría que mi esposo y mi niño están a mi lado”.

En tanto, Benito lleva dos años participando como engrillado, refiriendo que lo hace sentir bien y le da gusto participar, luego de que el dolor no se siente.

“Para mí es mucho bien y lo hago por mi bien si no estuviera por ahí. Me da gusto hacer esto”.

 Al final, los participantes reciben atención médica, un baño de alcohol y no queda más que agradecer a Dios que todo salió bien.

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